Una mansión para llamar la atención
Frente a la Escuela de Bellas Artes, en el tradicional barrio El Prado de Barranquilla, se levanta La Perla, una casa que durante casi un siglo ha sido escenario de historias, encuentros y transformaciones. Su historia comenzó en la década de 1930, cuando Elías Afflack, empresario oriundo de Damasco, Siria, llegó a Barranquilla y encargó la construcción de esta imponente mansión para su familia.
Desde el comienzo, La Perla fue concebida para llamar la atención. Sus espacios reunieron materiales traídos de Europa y Siria, como mármoles, espejos de cristal de roca y elementos ornamentales. Sus pisos de mosaico fueron diseñados para parecer alfombras y algunas de sus fuentes, traídas desde Damasco, estaban decoradas con lapislázuli e incrustaciones de oro.
El perfume de las fiestas
Pero quizás uno de los detalles que mejor cuenta cómo eran aquellas celebraciones está en el perfume. En las noches de fiesta, Afflack llenaba las fuentes con agua de colonia alemana para que sus invitados perfumaran sus dedos y pañuelos. El aroma se extendía por los alrededores y, según los relatos sobre la casa, llegaba hasta el barrio como una señal de que aquella noche había celebración en La Perla.
Artistas, escritores e intelectuales
Con el paso de los años, la casa dejó de ser únicamente una residencia familiar y comenzó a convertirse en punto de encuentro para artistas, escritores e intelectuales. Por sus espacios pasaron o residieron figuras como:
Alejandro ObregónFreda SargentÁlvaro Cepeda SamudioManolo VellojínRafael SalcedoLuis Ernesto ArochaGabriel García Márquez
Entre sus habitaciones y salones se cruzaron conversaciones, amistades y procesos creativos que hoy hacen parte de la memoria cultural de Barranquilla.
La Perla también quedó vinculada a la creación artística. En sus espacios se gestaron historias relacionadas con La casa grande, de Cepeda Samudio, y Cóndores, de Obregón, y allí se filmaron escenas de La ópera del mondongo, relacionada con el Carnaval de Barranquilla. La casa también recibió visitantes de distintas partes del país y del mundo; entre ellos, la actriz Grace Kelly, durante su visita a Barranquilla relacionada con la película Fuego Verde.
Deterioro y una nueva etapa
Después de sus años de esplendor, la mansión atravesó una época de deterioro y llegó incluso a ser dividida en apartamentos e inquilinato. Sin embargo, la historia de La Perla estaba lejos de terminar. En 1978, la Universidad Simón Bolívar adquirió la edificación durante la rectoría de su fundador, José Consuegra Higgins, y comenzó una nueva etapa para la casa.
Antes de convertirse en el espacio cultural que hoy conocemos, La Perla también estuvo ligada a los primeros años de la Universidad: sus espacios acogieron actividades académicas, cursos de posgrado e incluso el despacho del rector fundador. Posteriormente, la casa fue recuperada y orientada hacia la cultura, las artes, las letras y la memoria del Caribe.
La restauración
La restauración fue parte fundamental de esta transformación. En 1985, los arquitectos Ignacio Consuegra Bolívar y Gustavo Raad Mulford participaron en las labores de recuperación de la edificación, buscando devolverle parte de sus características originales. Décadas después, nuevas intervenciones continuaron ese trabajo de conservación, con la recuperación de pisos, mármoles y murales a partir de sus diseños originales.
La historia en los detalles
Su arquitectura todavía permite descubrir la historia en los detalles:
- Columnas dobles con capiteles ornamentados
- Mármoles
- Arcos
- Cornisas
- Molduras
- Puertas de gran altura
- Espejos
- Escalera de cuatro tramos con hierro forjado y madera
Cada uno de estos elementos cuenta algo de la casa que fue y de la que ha logrado permanecer.
La Perla hoy
Hoy, como Casa de la Cultura de la Universidad Simón Bolívar, La Perla hace parte del Centro Cultural de Unisimón y reúne espacios dedicados al conocimiento, las humanidades y la memoria, entre ellos museos, biblioteca, salas y un auditorio. Su transformación resume una de las ideas centrales de Patrimonio Vivo: una casa histórica no tiene que quedarse detenida en el tiempo para ser conservada.
La Perla sigue siendo habitada, recorrida y utilizada. Sus muros conservan las huellas de quienes pasaron por ella, mientras sus espacios continúan acogiendo nuevas historias. Casi un siglo después, aquella mansión que alguna vez anunció sus fiestas con perfume sigue siendo parte de la vida de Barranquilla y de la historia de la Universidad Simón Bolívar.